¿Por qué no hay criminólogos en las prisiones?

Por qué no hay criminólogos en las prisiones29/06/2014

Resulta llamativo que no existan puestos de criminólogos en las prisiones españolas. Los criminólogos son especialistas en el análisis de la conducta delictiva, sus causas, las herramientas de intervención y los métodos de prevención. La Ley orgánica general penitenciaria 1/1979, de 26 de septiembre (en adelante LOGP), claramente inspirada por la Criminología clínica, estableció el “sistema de individualización científica” como forma de ejecución de las penas privativas de libertad (art. 72.1), consistente en la aplicación de un tratamiento individualizado (y voluntario) a cada interno, fruto del estudio de las distintas disciplinas científicas presentes en los equipos de trabajo penitenciarios que, indagando sobre el origen del comportamiento criminal de cada interno, ofrecerían a éste un programa personalizado destinado a su rehabilitación o reinserción social. De ahí que la Exposición de motivos del Proyecto de esta Ley hablara de la necesidad de “contar con la cooperación de las ciencias de la conducta para establecer el tratamiento reformador más apto para la personalidad de cada penado”; o señalara que “la sanción de privación de libertad se concibe como tratamiento, esto es, como actividad directamente dirigida a la consecución de la reeducación y reinserción social de los penados, mediante la utilización de los métodos científicos adecuados”. Ya dentro de su articulado, la LOGP establece que el estudio científico de la personalidad del sujeto, una vez recaída sentencia condenatoria, debe formularse sobre la base de la determinación del tipo criminológico del interno, y el diagnóstico de su capacidad criminal y adaptabilidad social (art. 64.2); y que el tratamiento penitenciario guardará relación directa con un diagnóstico de personalidad criminal y con un juicio pronostico inicial (art. 62 b).

En la misma línea, dos años después, el Reglamento Penitenciario de 1981 reguló las funciones de los distintos miembros de los equipos de tratamiento, entre ellos las del “jurista-criminólogo”. Según el art. 281 de aquel Reglamento, precepto aún vigente en virtud de lo dispuesto en la Disposición Transitoria 3ª del Reglamento actual, corresponde al jurista-criminólogo, entre otras funciones, la de “realizar la valoración criminológica necesaria para la clasificación y la programación del tratamiento”. Esta valoración, como tal, hoy en día no se realiza, dado que ya no se exige que los juristas de las prisiones sean criminólogos (por lo que hoy son ya minoría).

Sólo quince años más tarde, el nuevo Reglamento penitenciario de 1996 (Real Decreto 190/1996, de 9 de febrero), eliminó toda mención al jurista-criminólogo, refiriéndose ya únicamente al “jurista”, y omitiendo prácticamente toda referencia a la Criminología, quedando sólo una mención a esta disciplina en el art. 109 (prácticamente equivalente al art. 70 de la LOGP), que regula las funciones de la Central Penitenciaria de Observación existente en los servicios centrales de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, la cual mantiene entre sus tareas la de “realizar una labor de investigación criminológica”. Es curioso que sólo haya quedado esta mención (¿un olvido?, ¿un despiste?, ¿o es que no se querían abandonar del todo las aportaciones de la Criminología?). En todo caso, el principio de jerarquía normativa no puede desconocerse, por lo que no hay que olvidar que la LOGP sigue plenamente vigente por el momento (sin entrar ahora en valoraciones, al menos en esta entrada, sobre lo adecuado o inadecuado del enfoque que contiene de la ejecución de las penas privativas de libertad).

Ya antes de la LOGP, la Ley 39/70, de 22 de diciembre, de Reestructuración de los Cuerpos Penitenciarios, creó el Cuerpo Técnico de Instituciones Penitenciarias, incluyendo los conocimientos específicos de la Criminología junto a los de Psicología, Pedagogía, Psiquiatría, Endocrinología, Sociología y Moral (art. 2.2). Obsérvese que se incluían los conocimientos de la Criminología, pero no los del Derecho. Hubo que esperar al Reglamento Penitenciario de 1981 para encontrar la creación de la figura mixta de jurista-criminólogo, como hemos visto. Parece, pues, que la línea entre la Criminología y el Derecho ha tendido a ser muy delgada, lo cual, si se piensa detenidamente, es bastante sorprendente. No obstante, el comentado inciso del art. 2.2 del la Ley 39/70 ha sido reformado no hace mucho por Real Decreto-ley 20/2011, de 30 de diciembre, de medidas urgentes en materia presupuestaria, tributaria y financiera para la corrección del déficit público, pasando a señalar ahora que las especialidades para el ingreso en el Cuerpo Técnico de Instituciones Penitenciarias “se encuadrarán dentro de las siguientes áreas: jurídica, de ciencias de la conducta y gerenciales”. A partir de ese momento parece que podría haberse producido un deslinde de las tareas jurídicas y criminológicas, reservando a unos y otros profesionales, respectivamente, las tareas en que son expertos. Y sin embargo, hoy en día aún persiste como única regulación de las funciones de los juristas de prisiones las señaladas para aquella figura mixta del jurista-criminólogo en el art. 281 del Reglamento de 1981, obviándose que éste ha dejado progresivamente de existir en los centros penitenciarios.

En consecuencia, la participación en el tratamiento que muchas veces se demanda a los juristas de prisiones es un trabajo que realmente correspondería a los criminólogos, especialistas en la conducta desviada y en el hecho criminal. Salvo que por participación en el tratamiento se entienda la información a los internos acerca de su situación penal, procesal y penitenciaria, lo cual sería forzar mucho la letra de la normativa penitenciaria.

Hay que destacar que en Cataluña, única comunidad autónoma donde ha existido traspaso de competencias en materia de prisiones, la cuestión es un poco diferente, aunque sólo en la teoría. El Decreto 329-2006, de 5 de septiembre, por el que se aprueba el Reglamento de organización y funcionamiento de los servicios de ejecución penal en Cataluña, menciona dos veces a los criminólogos. Su art. 37 señala que formará parte del equipo multidisciplinario un jurista, y en aquellas unidades que tengan asignados criminólogos incorporará a uno de estos a las reuniones del equipo. El art. 60 por su parte establece que podrá ser jefe de programas de atención especializada un jurista, psicólogo, pedagogo o criminólogo. Sin embargo, ¿han sido convocadas plazas de criminólogos de Instituciones Penitenciarias en Cataluña? La respuesta es: no, al menos por el momento. Es llamativo, ya que esta norma es más reciente y, sin embargo, tampoco ha tenido “éxito” en este sentido.

¿Deberíamos pasar a asumir los juristas en el seno de la Junta de Tratamiento el mismo papel que ejercemos en los otros órganos (Comisión Disciplinaria, Junta Económico-Administrativa), más puramente de asesoramiento jurídico que de actividad tratamental?, ¿puede seguir considerándose honradamente al jurista como profesional del tratamiento, cuando no posee prácticamente ningún conocimiento relacionado con las Ciencias de la conducta?, ¿basta con aprobar 10 temas de Criminología en la oposición para entender que somos trabajadores idóneos para tareas de tratamiento penitenciario? No olvidemos que el estudio de la Criminología implica la existencia de unos conocimientos científicos sobre el delito, el delincuente, la víctima y el sistema de control social. Es inexplicable que una retirada de la exigencia a los juristas de prisiones de la especialidad de Criminología no haya venido acompañada por una reforma en el contenido de sus funciones (¡ya han pasado más de 15 años!); o de la convocatoria paralela de plazas de criminólogos de prisiones que pasaran a cubrir ese espacio, dado que la normativa penitenciaria que alude a esta ciencia empírica aún sigue vigente (al menos en la teoría).

Aparte de todo ello, y teniendo en cuenta que el jurista tiene que asistir a tres órganos colegiados, atender las demandas de la dirección del centro (director, subdirectores, jefes de oficinas, etc), las de los servicios centrales de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, las instancias de los internos y los informes que solicitan las autoridades judiciales… no parece que pueda quedar mucho tiempo para “colaborar” en la ejecución del tratamiento (art. 281.5 del Reglamento de 1981), sobretodo cuando las Relaciones de Puestos de Trabajo de hoy en día no permiten por lo general tener más de cuatro juristas en un Centro Penitenciario tipo. Desgraciadamente, para algunas personas resulta más fácil manifestar que no queremos mezclarnos con los internos, o que preferimos trabajar entre expedientes, que admitir que realmente no somos lo que se proyectó en un principio.

Me encantaría saber qué opinan los criminólogos sobre este tema. Sé que en España cada vez tienen más voz las asociaciones que luchan por demostrar la necesidad de su labor en muchos campos, y uno de ellos es el penitenciario. Desde aquí os envío todo el ánimo para llevar a cabo el reto que tenéis entre manos. Aquí contáis con otra plataforma para expresaros: os escuchamos.

Paloma Ucelay, Jurista del Cuerpo Superior Técnico de Instituciones Penitenciarias.

Foto cortesía de freedigitalphotos.net (por sakhorn38).

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14 pensamientos en “¿Por qué no hay criminólogos en las prisiones?

  1. Alejandra

    Me ha encantado tu entrada Paloma. Desde luego es un despropósito como muchas otras cosas. Yo creo que la Criminología es una ciencia que debería ser indispensable en un equipo de tratamiento de cualquier sistema penitenciario, ya que queramos o no queramos en esos equipos se hacen predicciones sobre la peligrosidad de las personas (cuando proponemos permisos, cambios en la clasificación, proponemos programas de tratamiento, etc) que conllevan una alta responsabilidad social, y esa predicción, desde mi punto de vista, solo puede aportarla un criminólogo con conocimientos integrales en ese ámbito. El único especialista en ciencias de la conducta en los equipos es el psicólogo, que sin desmerecer su gran papel no hay que olvidar que el enfoque de su ciencia es individual, como no puede ser de otra manera, olvidando por tanto aspectos sociológicos y victimológicos que no pueden obviarse si se quiere tomar una decisión integral.
    A mi la figura mixta del jurista-criminólogo en los equipos me sigue gustando, sobre todo cuando hoy en día ya se ofrece desde la universidad la licenciatura conjunta en ambas disciplinas. Principalmente porque creo que los conocimientos jurídicos siguen siendo vitales en las decisiones de los equipos y por no aumentar más los componentes del mismo.

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  2. Carlota

    ¡Aquí una criminóloga! Me ha encantado tu artículo Paloma, sobretodo porque has expuesto muy bien la problemática legal, que efectivamente deja en entredicho el cómo se hacen las cosas en este país, porque siguen pasando los años y el cuerpo de criminólogos todavía no ha ‘recuperado’ su presencia en las prisiones.
    Hace poco me estuve informando sobre las oposiciones a prisiones y me llamó la atención un anuncio de una academia preparatoria donde ponía ‘Puestos para criminólogos de prisiones: Requisito, ser licenciado en Derecho’.
    Uno se queda a cuadros cuando ha estudiado criminología y ve estas cosas, porque me parece perfectamente posible que cada colectivo (abogados, criminólogos y psicólogos) tenga su profesión reconocida y sus funciones bien delimitadas dentro de prisiones… Pero parece que a nuestros dirigentes esto les parece poco prioritario, viendo que han pasado más de 15 años desde que ya no se exige a los juristas ser criminólogos, pero se sigue llamando al profesional que tiene una licenciatura o grado en Derecho, ‘criminólogo de prisiones’.
    Comparto el artículo para que se anime más gente a comentar 😉

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  3. Paloma Autor

    Totalmente de acuerdo, Alejandra. Es muy interesante lo que dices, se nota que estás en el ajo 😉 No sabía que existiera la licenciatura conjunta, qué buena noticia. Pues ya es curioso que siendo así haya desaparecido esta figura del mapa penitenciario… Muchas gracias por tu opinión, espero leerte más veces 🙂

    Carlota, qué alegría leerte por aquí. Una gran emprendedora en el mundo de la Criminología (no os perdáis su blog: http://www.crimiperito.es). Gracias por reenviar el artículo, me interesa de verdad el tema y me gustaría que entre todos reavivásemos este debate. Por cierto, muy llamativo el anuncio de la academia… Pero para eso estamos nosotros, para delimitar y llamar a las cosas por su nombre. Un saludo y gracias por comentar.

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  4. Mayte Romero

    Gracias por compartirlo Paloma. Como criminólogos hemos de dar más caña a este tema, pues el artículo está en lo cierto…
    Un saludo a todos!

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    1. francisco

      Muy buenas, soy funcionario de prisiones de interior además poseo el grado en criminología, me presento de esta manera para decirte que tengo conocimiento de causa para apoyar el post tan acertado que has expuesto, creo que existe una recomendación de la Unión Europea para que se cree en prisiones el cuerpo de criminólogos, pero aqui todavía en este país nuestro no han detectado la necesidad de implantar este cuerpo en un ámbito donde me parece que es de vital importancia, principalmente por las razones que con tanto criterio has mostrado, quiero que desde mi humilde aportación al tema cuentes conmigo para lo que necesites.
      Fran

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      1. Paloma Autor

        Hola Francisco. No conocía esa recomendación de la UE, me parece un dato muy interesante así que buscaré información. Gracias por tu aportación y tu apoyo. Entre todos hacemos fuerza para que, al menos, se hable del tema. Un saludo

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  6. Lucía

    Me ha encantado la entrada Paloma, tienes muchísima razón, los Criminólogos tenemos la tarea principal de hacer ver a todos que somos más que necesarios para este tipo de labores y que se refleje en la ley nuestra capacitación para ellas. Espero que cada generación de Criminólogos que salga tenga tantas ganas de pelear por un futuro necesario en este ámbito como necesidad hay.
    Muchas gracias por tu aportación. Un saludo.

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  7. Paloma Autor

    Hola Lucía. Muchas gracias por comentar. Estoy convencida de que las nuevas generaciones de criminólogos tenéis mucho que aportar, y se os está empezando a escuchar con fuerza. Ojalá en el futuro juristas y crimiminólogos podamos colaborar con naturalidad en las prisiones y en muchos otros ámbitos.
    Un saludo y feliz año 😉

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  8. Patricia

    ¡Hola Paloma, buenas tardes! Por casualidad he encontrado tu página. Soy una estudiante de derecho y desde hace ya tiempo me ha intrigado mucho el derecho penal y penitenciario y estaba buscando información sobre las oposiciones de jurista en prisión y he encontrado que está el ayudante de instituciones penitenciarias y el técnico de instituciones penitenciaras y me gustaría mucho saber realmente en que consiste cada una, si hay diferencia o no y como es el día a día en ese trabajo, si hay buen ambiente o si es desagradable. Muchas gracias por su atención, Un saludo.

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  9. cristina

    Buenos días, me llamo Cristina y me saqué la licenciatura hará unos 8 años. Estoy totalmente de acuerdo con el post y los comentarios posteriores. También espero y se esta luchando para ello para que los criminólogos tengamos un hueco en aquellos lugares en los que tendríamos que estar. Desgraciadamente, muchos de mis compañeros, así como en mi caso no estamos en estos ejerciendo de criminólogos como nos gustaría, lo que veo que aunque haya asociaciones estamos demasiado dispersos para luchar conjuntamente.

    Muchas gracias

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  10. Paloma Autor

    Gracias a ti, Cristina, por participar y por darnos tu opinión como criminóloga. Tenéis mucho que aportar y más en ámbitos multidisciplinares como son las Juntas de tratamiento de las prisiones. Ánimo y un saludo 😉

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  11. Manuel F.

    Hola!
    He publicado un libro con total relación al tema del post y en el que apareces citada. Se llama “La idoneidad del criminólogo en la administración penitenciaria”.
    Saludos,
    Manuel Fanega

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    1. Paloma Autor

      Gracias por el aporte, Manuel, ¡y por la cita!. El libro tiene una pinta estupenda, lo leeré con mucho gusto. Seguro que aprendo cosas muy interesantes. Ya comentaremos 😉
      Un saludo

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